Bienvenidos a mi rincón secreto (o no tan secreto), el lugar donde mezclo pomelo con caramelo, y añado varios cubitos de hielo. Para que lo ácido sea algo más dulce, y el frío haga todo un poco más a mi manera. El resto de mis sentimientos se encuentran guardados en las cajas de zapatos, debajo de mi cama, pero no se lo contéis a nadie.


31 de agosto de 2010

Dejaré de buscarle el por qué, aunque esté subrayado y en negrita.

Entre sorbo y sorbo de Nesquik tu recuerdo me taladra. No me gusta hablar de recuerdos. Nunca me ha gustado hacerlo. Recuerdo suena a lejano, casi a inexistente, a que ha pasado pero no volverá a pasar. Recuerdo suena casi a error. Y podrá haber sido el error más grande de mi vida, amarte, sí, tal vez lo sea y lo sigue siendo, pero es el error más bonito que he cometido en estos quince años de mi vida. Si te soy sincera, tú eres lo más bonito que he conocido en todo este tiempo. Y mira que he pensado veces "oh, lo que daría por no haberle conocido" pero es mentira, no me creas, no te lo creas. Suelo mentirme a mí misma cuando la verdad duele, de hecho lo hago muy a menudo y acaba doliendo más, pero el dolor es menos amargo. Quizás te suene irónico, no te digo que no lo sea, pero prefiero que me digas que me quieres y me beses, y luego me maldigas, y que duela, que duela mucho. Para volver a besarte. Y que duela, y besarte... No me importa si por cada beso tengo que derramar una lágrima, no me importa para nada. No me importa si tengo que picarte, hacerte cosquillas, tirarte de las orejas o pellizcarte el culo para que me hagas caso, y después de insultarnos y decirnos todas las barbaridades más dolorosas y más verdaderas lo solucionemos con un buen abrazo, si es eso vale, de verdad que no me importa, por mí encantada, seré masoca, subnormal, podré serlo todo, pero si lo soy es por tu culpa, porque me vuelves loca.

28 de agosto de 2010

El deseo eterno de perseguir lo que nos hace daño.

Si te soy sincera ahora mismo estoy pensado en ti. En lo que ha pasado hoy, en tu manera de picarme cuando volvíamos de vuelta y cómo me cogías de la camiseta para que no me cayera en cada piedra, en tu forma inocente de sonreírme después de que me enfadara, en tus gestos, en tu tierno abrazo de despedida y en tus dos besos, en que mañana no te veré en todo el día y en que te quiero demasiado para nada.
Hoy te he visto distinto. Siempre estás guapo pero hoy lo estabas más. Me habría gustado darte un beso aunque fuese cortito para que te dieses cuenta de lo mucho que te quiero, porque sé que si intento decírtelo con palabras se me traban en la garganta y no me salen. Eres muy especial para mí, te necesito, demasiado, dependo de ti hasta sobrepasar una realidad irónica. Siempre pienso que todo tiene un por qué, y llevo pensado mucho tiempo en por qué te quiero tanto, y no encuentro la respuesta, pero de igual forma te sigo queriendo y más y más y más. Y tengo miedo.

25 de agosto de 2010

Ellas son mi vida.

Y en el fondo no hace falta. No necesito a nadie más que a mis amigas. Las que están día a día en lo bueno y en lo menos bueno, que te dedican sus mejores sonrisas sólo para que tú sonrías con ellas, que confían en ti y te dan su mano, y puedes confiar en ellas plenamente. Que son tu mitad, que te complementan. Que sin ellas serías menos tú, por no decir que no serías nada, porque definitivamente son tu vida. Son las únicas personas capaces de escucharte, comprenderte, apoyarte y ayudarte sin pedir nada a cambio. El abrazo más verdadero y el pico más bonito se les queda corto para todo lo que se merecen, porque se merecen todo.

21 de agosto de 2010

Todo me recuerda a ti.

Sigues aquí dentro, nunca te has marchado, y cada vez más tu recuerdo sigue quemándome, arañándome y expandiéndose sin remedio. No sé qué hacer para sacarte de mi mente. No puedo evitar caminar por la ciudad y verte en cada esquina, caminando hacia mí, tan guapo como siempre, con tus rizos de color caoba, que tanto me gustan acariciar, que a veces simplemente aparto a ambos lados de tu cabeza para dibujar cualquier cosa abstracta en tu nuca con la yema de mis dedos, o recorro lentamente el borde de tu oreja mientras imagino la cantidad de cosas que te susurraría al oído y no te digo; tu preciosa y descarada sonrisa dibujada en tu cara, esa sonrisa que te arrancaría y la pondría en un lugar para poder verla siempre, enmarcada por esos labios que besaría hasta desgastarlos; y tus ojos olivas mirándome como si fueras mío. Cada edificio, cada parque, cada árbol, cada paso que doy me recuerdan a ti. A ti y a esa maldita sonrisa, que sigue clavada, deslumbrándome, como aquella primera tarde de verano en la que cambiaste mi vida. No puedo olvidarte; no puedo, pero tampoco quiero.

Te echo de menos.

Anoche tampoco dormí bien, no paraba de dar vueltas en la cama buscando el rinconcito más helado, buscando en qué momento empecé a quererte así.

17 de agosto de 2010

Huir.

Salí huyendo de mi casa, con las pupilas dilatadas, los pelos alborotados y un ligero arañazo en el brazo. Bajé las escaleras a toda prisa con una respiración que podría haber pasado por hiperventilación y abrí la puerta de un manotazo. El aire que me llegó en forma de brisa me revolvió el pelo y me erizó el vello de los brazos, inspiré profundamente y fue entonces cuando pude notar tu olor, ese olor que odiaba y amaba tanto al mismo tiempo, ese olor que tantas veces me llegaba en ráfagas a mi cama y se filtraba entre mis sábanas aún cuando me refugiaba entre ellas como una criatura dolorida y vulnerable. Cerré fuertemente los ojos, apreté mis mandíbulas y mis puños. "No puedo seguir así, no puedo..." me repetía en mi cabeza constantemente. Cuando volví a abrir los ojos me sentía como en otro lugar, desorientada, miré a todos lados y suspiré, no podía soportar la idea de no tenerte cerca. Todo era superior a mis fuerzas y me hundía lentamente. De pronto, desde algún rincón de mi subconsciente tuve un impulso. Rápidamente eché a correr hacia mi izquierda. El cabello se me entrecruzaba mientras corría, de pronto me sentí como un gato negro solitario, al que perseguían una manada de hambrientos lobos a los cuales nunca había tenido miedo pero que ahora querían morderme el pescuezo y hacerme trizas. Ahora supe qué hacer, iría a casa de mi amiga, esa que siempre estaba en lo bueno y en lo malo, necesitaba desahogarme con alguien.

Buscando la felicidad.

Sigo sin poder olvidar cada momento, pero aún así no se viene abajo mi empeño en intentar que parezca que nunca te he amado.
De todos modos no hay problema, yo sobreviviré, no me preguntes cómo porque no lo sé, simplemente dicen que el tiempo lo cura todo y que con paciencia se olvida, ayudando poco a poco a sentirme como si nunca hubiera existido nada y pese a todo me quedo inmóvil aquí. Pasaré el mono quiera o no, me cueste lo que me cueste, sé que este es de todos el juego que más te apasiona, al que mejor juegas y quizás hasta en el que juegas con más ventajas, pero quiero la revancha y no me voy a defraudar a mí misma y a los demás, al menos no otra vez, que ya he sufrido bastante y demasiado han sufrido por mí.
Anoche, después de tanto, regresaron a mi mente las viejas palabras, las voces que me recuerdan tanto sufrimiento y ansiedad de soledad. Me encuentro en otro plano del tiempo, atascada entre mi garganta y el odio a mí misma.

14 de agosto de 2010

Sí.

Si tuvieses un sólo disparo, 
una oportunidad para conseguir 
todo lo que siempre quisiste. 
Un momento, 
¿lo capturarías o lo dejarías escapar?

Eminem

11 de agosto de 2010

Lágrimas.

Soy un imán para los problemas envuelto en carmín rojo, voy sucumbiendo a cada beso sucedido de un te quiero, convertido en un castigo hoy. Prefiero ser el látigo en la piel del enemigo, no sufrir más ni sentirme con el corazón herido. ¿Amor sincero?, seré un cero a tu izquierda, serás testigo. Porque si sales ileso es porque estás preso por una presión que aumenta. Hace tiempo que dejé de pensar en mí y te abrí este corazón, ahora estoy a punto de dejarlo todo de lado para salir del lodo. Pero sólo me caen lágrimas, la esencia de la vida y la muerte, que convierten un corazón latente en uno inerte, con la experiencia de saber que aquí sólo estamos de paso. La violencia y el rechazo conviven con la riqueza y el declive, rodeados entre lágrimas en esta ciencia a la que llaman vida, una partida a la que todos jugamos y llamamos existencia. Ahora sólo me quedan lágrimas pegadas a mis ojos y a mis actos, lágrimas que ciegan mi conciencia y la describen, lágrimas de ira cuando el tiempo nos embiste, dejadme llorar a solas, triste. Cuando fortalezas de hormigón pasan a ser castillos de arena, y el aire que ayer daba vida ahora te envenena. Cuando sufres condena sin ser culpable, porque un juez implacable llamado tiempo hace de alas cadenas, y es entonces cuando la angustia se almacena, la mente sufre, el corazón se rompe y el sabor dulce se transforma en azufre. Tu lumbre particular se quema junto con tus obras de arte, y sueños palpables huyen mil veces de aquí a Marte. Cuando el odio no espera que a te apartes y golpea, y no hay sedante que calme el dolor de los que te rodean. Cuando la marea de la vida llega hasta tu barbilla y estás solo, pidiendo ayuda a gritos y el silencio espía. Cuando pesadillas nocturnas son dramas diarios, y tu ángel de la guarda de repente es tu sicario. Cuando el mundo insiste en mostrarte su lado amargo y no vas a ninguna parte aún dando pasos más largos. Cuando cada día es un letargo por arrepentimiento de algo que tu conciencia te recuerda por momentos. Cuando todo son lamentos y sentimientos de derrota, buscas alivio y lo único que notas son lágrimas ácidas de muerte y retroceso, páginas escritas con la duda del proceso en un estado mental distraído, converso con los látigos del tiempo que golpean lo vivido. Debo huir pero mis ojos lloran, sólo es un rito, lágrima de dudas y canciones mientras me vierto en un vaso. Vivimos muertos por ser esclavos del comercio de una industria que exprime al peón, que lo revienta, porque el precio de cumplir un sueño es una vida en venta. Encuentro lágrimas, deudas y quimeras incompletas. Batallas inmortales y rentas que son prisioneras de llantos de tantos que sufrieron por envidia. Envío mis cartas a Dios y me devuelve siempre frías lágrimas. Árticos paisajes del espíritu, revólveres del tiempo y devaneos del lenguaje, mundo estático, trágica comedia verso de inversión, de libertad en esta celda, donde reinan sólo lágrimas. Imágenes que pasan con el viento, pasiones de poesía y un grial de sentimientos. ¿Quieres secar mis ojos llenos de lamentos?
Prefiero evitarte el sufrimiento a ti.

¿Y si te necesito a ti, qué?

En este momento hay seis mil cuatrocientos setenta millones, ochocientos dieciocho mil, seiscientos setenta y un habitantes en el mundo. Algunos huyen asustados. Otros vuelven a casa. Algunos cuentan mentiras para poder sobrevivir. Otros se enfrentan a la verdad. Algunos son hombres malos en guerra contra el bien. Y algunos son buenos, y luchan contra el mal. Seis mil millones de personas en el mundo. Seis mil millones de almas. Y a veces sólo necesitas a una.

Consecuencias.

“Todo acto tiene sus consecuencias; sólo que no siempre resultan tan obvias en el momento. Nunca sabes a ciencia cierta cuáles serán ni cómo te sentirás, no hasta después. De ahí el arrepentimiento. Lo mismo da que no puedas cambiar las cosas, pero al menos puedes sentirte mal por ello. Qué importa si te persiguen el resto de tu vida..."

9 de agosto de 2010

Somos un puñado de células destinadas al olvido.

Me encanta levantarme temprano aunque no tenga nada que hacer, nadie que ver, nada en lo que pensar. Lavarme la cara sin prisa y ponerme lo primero que cojo del armario. Salir a la calle, sin nada planificado, y ponerme a recorrer las calles sola, completamente sola, e intentando concienciarme a mí misma de que estoy sola, de que esto no va a cambiarlo nadie. La gente podrá hacerme sentir menos sola, alguien concreto incluso puede llenar una pequeña proporción del vacío que me invade por dentro, pero sé que no sirve absolutamente de nada… porque, ¿cómo estamos en el mundo? Solos, exacto. Por eso salgo a la calle, para ver pasar a las personas mientras el tiempo transcurre. A veces no basta con que esté sola, simplemente necesito sentirme en soledad. Aprender a vivir sola es lo mejor que puedes hacer, incluso mejor que sonreír, sí. Aprender a vivir y a convivir conmigo misma, conocerme, saber qué me hace daño, hablar con mi cabeza y no confiar en nadie más que en mí misma, no necesito nada ni nadie. Y en muchas ocasiones puede ser suficiente, pero una soledad extrema va a acabar desembocando en más soledad, y tanta soledad no debe ser buena. Sobre todo si necesitas realmente a alguien, una sola persona que te haga sentir como necesitas sentirte, y ya no es sola…

8 de agosto de 2010

Ouch.

Estás buscando un poco de suciedad mientras yo estoy buscando la forma de escabullirme de entre tus brazos. Levanto mi falda en busca de mis llaves y mi monedero y tú piensas lo peor. Apenas deseo ligar pero tu encanto es como una maldición.

¿Hola?

Buenos días, así da gusto tener pesadillas.

6 de agosto de 2010

Asco de sentimientos, puaj.

El último día que te vi me sentí como tu juguete, fui plenamente consciente de ello y no pude hacer nada para pararte los pies y evitar todo lo demás, que sabes que me gusta tanto, todo, tú. Me siento idiota por sentirme así. Por hacer todo lo que hago y seguir haciéndolo sin remedio. Por quererte y no ocultarlo, y lastimarme al hacerte daño. Por pasarlo mal por alguien que no siente ni pena ni gloria por nadie, que es frío y calculador, manipulador, que se guía por sus conveniencias. Por saber que me tienes aquí, que puedes hacer conmigo lo que quieras. En cierto modo eso es lo que más miedo me da, que me tienes prácticamente a tus pies y contigo podría pasar cualquier cosa, lo sé. Me das miedo tú, pero más miedo me doy yo. Pero por si todo eso no ha sido suficiente hoy como una imbécil me he levantado, revolviéndome entre las sábanas, desperezándome y bostezando, pensado en ti. Como si hiciera una eternidad que no te veo, que no siento tu calor, que no te huelo, que no te oigo, que no te toco y siento un corto circuito en mi sistema nervioso. Nunca me había pasado esto con ningún tío, jamás. He estado pillada y cosas así, lo típico supongo, pero esto en la vida. Ojalá termine pronto con esta adicción, sino acabaré como una drogadicta, como una masoca, oh no, que ya lo soy.

Cambios.

Han pasado muchas cosas en estos últimos tres días, quizás hasta demasiadas. Siempre he pensado que el mundo gira demasiado deprisa, tanto que acabamos mareándonos y perdiendo el rumbo, si es que lo teníamos. Personalmente no soy de esas personas que fijan su camino, algo que tiene algunas desventajas, de ahí a que me sienta perdida en una gran cantidad de ocasiones, pero muchas ventajas, ya que al no tener ninguna meta tampoco tengo frustraciones de no alcanzarlas. Simplemente yo improviso sobre la marcha, derribo los obstáculos que se me pongan por delante e intento sobrevivir, haciendo lo que me apetezca más hacer en ese momento. Es sencillo, a veces sólo tengo que tomar decisiones sin mirar atrás, y cuando hay algo que quiero conseguir dejo el orgullo en el armario y salgo a la calle a por eso que deseo. Considero que es algo bueno que yo tengo, que no soy demasiado orgullosa, que voy directa y con las cosas de frente y por eso me llevo tantas satisfacciones, sin contar alguna que otra decepción.

3 de agosto de 2010

Tu felicidad me hace feliz.

Parece que todo se va suavizando, ya no le doy tanta importancia a tonterías a las que antes sí se las habría dado. Ahora me contento simplemente con estar con mi gente, aunque en ocasiones falte ese alguien, pero sé que está feliz, se lo he notado hoy después de bastante tiempo, podía ver cómo le brillaban los ojos y sonreía de esa forma en la que su cara parece la de un crío pequeño. Me encanta cuando sonríe así, no puedo evitar escribir esto y suspirar, realmente me importa demasiado su felicidad, ya me da igual quién le haga feliz con tal de que lo sea y nunca deje de lado a sus amigos, que están ahí para todo lo que necesita y él pocas veces se da cuenta. Espero que esta tarde sea de las mejores entre muchas, estaremos la gran mayoría y habrá más de un lío, sonrisas por doquier, miles de fotos, caídas, peleas, bromas, juegos, gente comiendo césped y gente comiendo otra cosa, gente metiendo gol y gente metiendo otra cosa, en resumen, juntos pero no reñidos. Respecto a mi blog anterior, aunque estuviera en lo cierto, no le guardo rencor porque sé cómo es y las cosas van mejor, no quiero problemas con un amigo tan importante como él y menos por esta estupidez que no nos va a llevar a ningún lado. Hoy estoy contenta, espero que ningún idiota me estropee el día.

2 de agosto de 2010

De decepciones también se aprende.

Llega un momento en el que no sabes en quién puedes confiar y en quién no. Gente que te ayuda pero realmente todo lo hacen para ayudarse a sí mismos. Gente a la que no le importa meterse en medio de tu camino y obstaculizarlo si así pueden lograr lo que ellos quieren. Que te tiran al suelo para patearte y luego son los que te dan la mano para levantarte. Sinceramente no entiendo el porqué de todo esto, soy demasiado lista y lo capto todo al vuelo aunque pienses que no, que soy una mosquita muerta o yo qué sé, pero nada de eso. Sé lo que estás haciendo, lo que estás intentando conseguir, qué buscas y con quién juegas. Espero que dejes de hacerlo, porque toda la confianza que tengo puesta en ti, todo mi afecto y todo mi aprecio pueden desaparecer, aunque progresivamente ya estén desvaneciéndose, pero esto sólo lo estás buscando tú con tus tonterías de crío, que piensas que lograrás algo actuando así, jodiéndome la vida, porque es lo que haces, en fin, que me has defraudado y mucho, es una espina que tengo clavada y que espero que no tarde mucho en arrancarme.
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Las personas estamos condenadas a ser libres, porque una vez que estamos en este mundo somos responsables de todo lo que hacemos. No importa que nos amen o nos critiquen, que nos respeten, nos honren o nos difamen, que nos coronen o nos crucifiquen, porque la mayor bendición que hay en la existencia es ser tú mismo.