Bienvenidos a mi rincón secreto (o no tan secreto), el lugar donde mezclo pomelo con caramelo, y añado varios cubitos de hielo. Para que lo ácido sea algo más dulce, y el frío haga todo un poco más a mi manera. El resto de mis sentimientos se encuentran guardados en las cajas de zapatos, debajo de mi cama, pero no se lo contéis a nadie.


2 de agosto de 2010

De decepciones también se aprende.

Llega un momento en el que no sabes en quién puedes confiar y en quién no. Gente que te ayuda pero realmente todo lo hacen para ayudarse a sí mismos. Gente a la que no le importa meterse en medio de tu camino y obstaculizarlo si así pueden lograr lo que ellos quieren. Que te tiran al suelo para patearte y luego son los que te dan la mano para levantarte. Sinceramente no entiendo el porqué de todo esto, soy demasiado lista y lo capto todo al vuelo aunque pienses que no, que soy una mosquita muerta o yo qué sé, pero nada de eso. Sé lo que estás haciendo, lo que estás intentando conseguir, qué buscas y con quién juegas. Espero que dejes de hacerlo, porque toda la confianza que tengo puesta en ti, todo mi afecto y todo mi aprecio pueden desaparecer, aunque progresivamente ya estén desvaneciéndose, pero esto sólo lo estás buscando tú con tus tonterías de crío, que piensas que lograrás algo actuando así, jodiéndome la vida, porque es lo que haces, en fin, que me has defraudado y mucho, es una espina que tengo clavada y que espero que no tarde mucho en arrancarme.

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Las personas estamos condenadas a ser libres, porque una vez que estamos en este mundo somos responsables de todo lo que hacemos. No importa que nos amen o nos critiquen, que nos respeten, nos honren o nos difamen, que nos coronen o nos crucifiquen, porque la mayor bendición que hay en la existencia es ser tú mismo.