Bienvenidos a mi rincón secreto (o no tan secreto), el lugar donde mezclo pomelo con caramelo, y añado varios cubitos de hielo. Para que lo ácido sea algo más dulce, y el frío haga todo un poco más a mi manera. El resto de mis sentimientos se encuentran guardados en las cajas de zapatos, debajo de mi cama, pero no se lo contéis a nadie.


3 de agosto de 2010

Tu felicidad me hace feliz.

Parece que todo se va suavizando, ya no le doy tanta importancia a tonterías a las que antes sí se las habría dado. Ahora me contento simplemente con estar con mi gente, aunque en ocasiones falte ese alguien, pero sé que está feliz, se lo he notado hoy después de bastante tiempo, podía ver cómo le brillaban los ojos y sonreía de esa forma en la que su cara parece la de un crío pequeño. Me encanta cuando sonríe así, no puedo evitar escribir esto y suspirar, realmente me importa demasiado su felicidad, ya me da igual quién le haga feliz con tal de que lo sea y nunca deje de lado a sus amigos, que están ahí para todo lo que necesita y él pocas veces se da cuenta. Espero que esta tarde sea de las mejores entre muchas, estaremos la gran mayoría y habrá más de un lío, sonrisas por doquier, miles de fotos, caídas, peleas, bromas, juegos, gente comiendo césped y gente comiendo otra cosa, gente metiendo gol y gente metiendo otra cosa, en resumen, juntos pero no reñidos. Respecto a mi blog anterior, aunque estuviera en lo cierto, no le guardo rencor porque sé cómo es y las cosas van mejor, no quiero problemas con un amigo tan importante como él y menos por esta estupidez que no nos va a llevar a ningún lado. Hoy estoy contenta, espero que ningún idiota me estropee el día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Mi foto
Las personas estamos condenadas a ser libres, porque una vez que estamos en este mundo somos responsables de todo lo que hacemos. No importa que nos amen o nos critiquen, que nos respeten, nos honren o nos difamen, que nos coronen o nos crucifiquen, porque la mayor bendición que hay en la existencia es ser tú mismo.