Bienvenidos a mi rincón secreto (o no tan secreto), el lugar donde mezclo pomelo con caramelo, y añado varios cubitos de hielo. Para que lo ácido sea algo más dulce, y el frío haga todo un poco más a mi manera. El resto de mis sentimientos se encuentran guardados en las cajas de zapatos, debajo de mi cama, pero no se lo contéis a nadie.


30 de septiembre de 2010

Gracias.

Por olvidarme si te vas, por no buscarme más.

29 de septiembre de 2010

Es mejor no decir nunca siempre.

Las perfección sólo existe cuando se está enamorado. Será eso por lo que ahora empiezo a encontrarte tantos defectos.

26 de septiembre de 2010

A día de hoy dudo si mereció la pena.

A veces necesitas perder algo para darte cuenta de que nunca lo has necesitado demasiado, de que nunca has dependido de eso tanto como creías, de que en realidad, nunca ha sido suficiente.
Podré haber salido perdiendo en el juego (tú juego, por cierto), pero hay veces que, 
perdiendo a gente como tú se termina ganando.

Que descubran tu verdadera personalidad.

Yo creo que lo que te pasa es que te acojona que haya alguien ahí fuera dispuesto a ayudarte, a valorarte. Te da miedo que de repente descubran que en realidad eres alguien a quien no merece la pena querer.

25 de septiembre de 2010

23 de septiembre de 2010

He tocado fondo.

- Me siento oficialmente deprimida.
- ¿Perdona? Creo que leí mal.

- Canciones, "es difícil olvidar cuando se lleva tan adentro".

- Te entiendo, odio esas canciones.
- Le necesito, haría cualquier cosa por él, cualquiera.
- Sé que darías cualquier cosa por él.

- Siento impotencia, fijo que está pillado por otra.

- Tú verás si merece la pena y de lo que te sientes capaz.
- Derribaría cualquier muro si me sintiera menos débil.
- ¿A que tienes ganas de gritarle al mundo entero, y sobre todo a él, que sólo le quieres a  él y que no te importa lo demás? Que darías todo, y harías cualquier cosa por él.

- Sí, exactamente. Tenerle delante y decirle lo que siento, para después comérmelo a besos muy despacito de los pies a la cabeza, y decirle que me va a tener siempre a pesar de que se me esté haciendo añicos el corazón, que mi felicidad se basa en verle sonreír, porque no se merece nada de esto, pero ya no importa.
- En el fondo sabes que se lo merece.
- Desde mi punto de vista se merece todo, por hacerme feliz con tan poco. Pero desde el punto de vista de otra persona que sepa un poco de qué va el tema es evidente que no se merece nada.
- Exacto.

- Es triste que sea consciente de todo esto y siga sin hacer nada para remediarlo.
- Te entiendo, es difícil cariño, pero sé que puedes con esto.
- Podría si supiera qué debo y no debo hacer, pero ya estoy demasiado perdida.
- Guíate por lo que sientas.

16 de septiembre de 2010

Bipolaridad tormentosa.

Llevaba demasiado tiempo esperando un día como el de hoy.
Lluvioso, tormentoso, pero con una temperatura agradable en el ambiente, un día tan diferente como perfecto, (o casi perfecto).
Los días como hoy, a diferencia de como ustedes puedan pensar, no se me hacen días eternos, ni nostálgicos, ni mucho menos tristes (al menos la mayoría no).
Al revés, son días felices.
Aunque siempre cabe la posibilidad de que una nube imperceptible (para los demás) llamada Bipolaridad se me pose en la cabeza y el resto venga después.
Pero ese es otro tema, no tiene que ver la tormenta con que tenga un día bipolar, aunque todo influya, no te digo yo que no.
La cuestión, que hoy soy feliz.
Y tengo ganas de llorar.
Y de gritar.
Y de saltar.
Y de reír.
Y de besar.
Y... mejor no sigo, que se me ocurren demasiadas cosas.
Me apetece pisar con fuerza sobre cualquier charco y llenarme enterita de barro. Asomarme a lo alto de cualquier sitio y ver a la gente pequeñita. Que llueva mucho, tanto que se me cale la ropa y mi pelo no parezca el mismo, como recién salida de la ducha pero con ropa (o sin ella, nunca se sabe). Y empezar de pronto a llorar y que nadie se de cuenta, porque como llueve a cántaros se disimula mucho mejor. Y mi boca sabe dulce y salada al mismo tiempo, y entonces es cuando me río y me digo, ¿Qué haces llorando, cariño?.
Y salto en el charco más cercano, y saludo a la gente con una sonrisa y miro atrás, hacia esa nube,  y me doy cuenta de que Bipolaridad (si no recuerdo mal), me persigue. Huyo. Sí, exacto, huyo. Corro hacia no sé dónde pero con toda mi energía, ahora ya no me caen lágrimas, sólo sudor. Por lo que el sabor de mi boca sigue siendo el mismo. Y vuelvo a reírme a carcajadas. Como si fuera un juego. Un juego divertido, por supuesto. Y mientras danzo distraída bajo la lluvia mi querida Bipolaridad ya me ha alcanzado, y vuelvo a llorar amargamente.
Pero bueno, esto ya es la pescadilla que se muerde la cola, no hay más.
Sólo añadir que pese a todo me encanta que llueva, mucho, muchísimo. Excepto el olor a tierra mojada, que lo odio, pero no importa. Sin tener en cuenta la tormenta, que no hay nada mejor que quedarse dormida mientras escuchas relampaguear afuera, lejos de esas cuatrocientas siete mantas que te aíslan. Y el frío no puede faltar, porque también me gusta, sobre todo si tú me lo quitas, y no las mantas.
De hecho si lo pienso hasta le haces la competencia a la tormenta, preferiría mil veces quedarme dormida escuchándote, y tenerte debajo de las cuatrocientas siete mantas, que la tormenta más horrible de todos los tiempos. Y que hiciera tanto frío que sólo me bastases tú para quitármelo.

14 de septiembre de 2010

Envolveremos al espacio con nuestro amor.

Nos tocamos y siento como un subidón. Nos agarramos fuertemente, no mucho.
Pero lo suficiente como para preguntarme qué es lo que nos aguarda.
Es deseo, es tortura. Debes de ser un hechicero porque has hecho lo imposible.
Gánate mi confianza y no juegues conmigo porque correrás peligro si me jodes.
Porque si yo me quemo, entonces te mostraré lo que es el dolor.
A mí ya me han tratado como basura antes que a ti.
Y es que el amor está maldito. Te enseñaré cómo se escribe al revés.
Nadie conoce lo fría que estoy. Lo que es caminar por esta calle totalmente sola.
La culpa no es de nadie sino mía. Es el camino que he elegido seguir.
Ser fría como la nieve sin mostrar emociones de ninguna manera.
No me preguntes por qué no me enamoro de ninguno de estos jodidos cabrones.
Pero, ¿qué cojones me pasa con esto?
Yo lo he intentado en este apartamento, pero no he tenido suerte con este tema.
Es una mierda, pero es justamente como yo pensaba que esto sería.
Es como si estuviera intentando volver a empezar continuamente.
Tengo un agujero en el corazón, soy como una especie de montaña rusa emocional.
Algo me dice que no voy a poder seguir hasta que juguetees con mis emociones y las hagas subir.
Siento una explosión cada vez que te tengo. Y no bromeo cuando digo que me robas la respiración.
Eres como un planeta y yo seré la nave que viaje hasta el espacio en busca de tu corazón.
Estoy apuntando directamente a ti, directamente a ti.
250 mil millas en una despejada noche de junio.
Estoy apuntando directamente a ti, directamente a ti, directamente a ti.
Hago lo que sea necesario. Porque cuando estoy contigo siento fuertes emociones.
Mi cuerpo me duele cuando no te tengo. Cuando estoy contigo se me van las fuerzas.
No existen límites para llegar a donde haga falta. No hay ni barreras ni longitudes.
Todo lo que decimos hasta que encontramos a la persona que creemos que será la definitiva.
Y una vez que la tenemos todo es diferente. Los quieres cuando ellos no te quieren a ti.
Cambian de sentimientos de un día para otro. 
Esto no es ningún concurso y yo no soy la conquista de nadie.
No estaba buscándote pero me topé contigo, debe de haber sido el destino.
Pero es que hay mucho en juego, ¿qué más te hace falta para decidirte?
Vamos a ir al grano. Pero una puerta se te cierra en la cara.
Así que prométeme que si me hundo, me rompo y dejo mis sentimientos al descubierto.
No estaré cometiendo un error.
Eres como un planeta y yo seré la nave que viaje hasta el espacio en busca de tu corazón.
Estoy apuntando directamente a ti, directamente a ti.
250 mil millas en una despejada noche de junio.
Estoy apuntando directamente a ti, directamente a ti, directamente a ti.
Así que después de todo lo que ha pasado ya no me quieres.
Pero yo te quiero tanto que hasta me duele. Te entregué todo mi corazón.
Juro por Dios que bajé la guardia. Me devané los sesos en tu regazo.
Me tumbe ahí para luego morir en tus brazos. Hasta mis rodillas han caído y sangrado.
Intento detener tu marcha. Pero tú ni me escuchas, así que a la mierda.
Intento detener tu respiración poniendo mis manos sobre tu garganta.
Sentándome encima de ti y apretándola.
Hasta llegar a romperte el cuello como si fuese un palito de helado.
No hay ninguna razón posible que se me ocurra para dejarte escapar de esta casa y dejarte vivir.
Las lágrimas corren por mis mejillas. Luego simplemente dejo que te vayas.
Y antes de ponerme la pistola sobre la sien te digo esto.
Que yo haría cualquier cosa por ti. Sólo para demostrarte lo mucho que te adoro.
Pero ya esto se acabó. Es demasiado tarde para salvar nuestro amor.
Solamente prométeme que pensarás en mí cada vez que mires hacia el cielo y veas una estrella.
Porque yo seré la nave que viaje hasta el espacio en busca de tu corazón.
Estoy apuntando directamente a ti, directamente a ti.
250 mil millas en una despejada noche de junio.
Y es que estoy tan perdida sin ti, sin ti, sin ti.

13 de septiembre de 2010

Corazón inerte.

Siento un vacío tan grande que voy a tardar mucho tiempo en encontrar algo que lo llene.

12 de septiembre de 2010

Deshecho mi excusa como un imposible.

Sólo hay algo peor a que te mientan. 
Engañarte a ti mismo.

11 de septiembre de 2010

Otro día que pasa a formar parte del pasado.

Llegué a mi portal y abrí esa estridente puerta que siempre se cierra con un portazo, a pesar de que ponga en un folio pegado con celofán y en letras mayúsculas: "POR FAVOR, CIERREN LA PUERTA. NO DEJEN QUE SE CIERRE SOLA. GRACIAS"
¿A quién le importaba esa maldita puerta? A mí precisamente no, así que, igual que siempre entré y dejé que se cerrara sola, como si quería romperse en añicos.
Subí las escaleras mientras analizaba mentalmente cuál era mi aspecto. Debajo de mi maraña de pelos se ocultaban mis ojos, rojos e hinchados.  
Avanzaba lentamente, como si mis piernas fueran de puro hormigón, tenía la boca muy seca y la nariz congestionada.
Llegué a mi puerta, metí la llave en el cerrojo y la giré hacia la derecha, la puerta rechinó. Entré en el salón, donde mi abuela, mi hermana, mi madre y su novio ya estaban cenando. Protesté por la cena, otra vez pizza, no hacía ni tres días que la había comido. Fui a mi cuarto y tiré las llaves encima de la mesa, luego me dirigí al baño, me quité los zapatos y me miré al espejo. Me odiaba.
Me aparté los pelos de la cara con mis manos y me quedé un rato mirándome. Mi mente me empezó a insultar y a recriminar cada uno de mis actos, pero le mandé que se callara con un suspiro.
Fui al salón, me preguntaron que qué tal el día pero les ignoré, estaba en mi burbuja impermeable, esa que actuaba a modo de chaleco antibalas. Comí tres porciones de pizza con desgana y me bebí la Fanta de naranja de un sólo trago.
Me levanté y volví a mi cuarto, encendí el ordenador. Me senté en la silla y apoyé la cabeza en mis manos, con los dedos índices en mi sien, y me puse a pensar en todas las veces que la había cagado, en la cantidad de errores que había cometido y de los cuales no me arrepentía de ninguno, de todo lo que le había dado a una persona sin pedir nada a cambio, para ahora encontrarme esto.
Mi burbuja empezaba a parecerse a la capa de ozono, me protegía del daño exterior, de los meteoritos que me arrojaban desde fuera sin consideración, pero no me protegía del daño interior, del daño que me causaba a mí misma pensando cada cosa que pensaba, diciéndome lo que me decía, entonces la burbuja se iba rompiendo por pequeños sitios, le iban apareciendo grietas, y el daño exterior empezaba a filtrarse y a hacer daño también. Todo era dolor.
Acabé de reflexionar y abrí el Mozilla, pulsé sobe el icono del Tuenti y me volví a sumergir en mis pensamientos mientras se cargaba la página. No me dio tiempo de pensar demasiado, por suerte, y ya me aparecía la página principal, cuatro privados, dos fotos con comentarios, un comentario en el tablón y una invitación a un juego. No me apetecía hablar con nadie, o mejor dicho con casi nadie. Así que fui mirando las cosas de menor a mayor importancia, como hacía siempre, me gustaba dejar lo importante para el final. Rechacé la invitación al juego sin pensármelo y respondí los comentarios en foto de forma casi mecánica, miré mi perfil y me quedé un rato con la mente en blanco, respondí el comentario y me dispuse a leer los privados. Todos eran de personas que me importaban, así que decidí responderlos, y a medida que iba respondiendo privados y leyendo comentarios más rabia y ganas de llorar me entraban. Soy estúpida, me decía. Y tanto que lo era.
Actualicé varias veces y retoqué algunas fotos, también sin ganas, pero tenía que hacerlo si no quería que me crucificaran. Las subí y me quedé tranquila, otra vez pensando, me encantaba pensar. Era como hablar conmigo misma en voz muy bajita, tan bajita que sólo me oía yo, y yo. Volví a actualizar, hice un cálculo mental del momento en que había respondido los privados anteriores y había algo que no me cuadraba, un privado de más. Me entró pánico. Mi intuición me decía, es suyo, y nunca se equivocaba, me horroricé por dentro. Pulsé y en efecto, entre los que me esperaba también estaba el suyo.
Lo leí varias veces, pese a su brevedad, y volví a caer súbitamente en el ese agujero de mi mente que tanto me torturaba, como si hubiera tropezado y caído de bruces mil veces sobre la misma idea. O sobre la misma piedra, porque es lo que era, una puta piedra en mi camino.
Me quedé ausente, si me hubiesen tocado, hablado o clavado un cuchillo en la espalda en ese momento te garantizo que no habría sentido nada, directamente ya no era yo. Me pregunté qué sería mejor, si decirle que todo había ido bien, o sea, mentirle. O decirle que todo había ido mal, y que pareciese que lo que quiero es que se preocupe por mí, que quizás era lo que necesitaba, no que se preocuparan por mí, sino que lo hiciera él concretamente.
Me entristecí, sí, por ser así de tonta, de cría, de estúpida. No le respondí, no quería acabar discutiendo con él, no quería que se preocupara, ni que me dijera lo bien que le va. No quería que me hundiera más de lo que ya lo estaba haciendo, siendo de esa forma borde cuando más sabe que le necesito, no quería, me negaba en rotundo, tenía que aprender yo sola a ser fuerte.
Mi madre entró en el cuarto y mis pensamientos se disiparon como una nube negra, me dijo que me fuera a dormir porque era tarde, volví a protestar y empecé a despotricar, mi vida se convertía en una mierda por momentos.
Volví a leer su mensaje remarcando los puntos suspensivos del final. ¿Por qué? me preguntaba. Cerré la ventana después de haber visitado su perfil, su imagen se me quedó grabada en la cabeza, machacándome.
Me fui al baño a ponerme el pijama, pegué un puñetazo en la puerta y volví a quedarme quieta, mirándome en el espejo. Cada día me daba más asco a mí misma. Yo, él, todo.
Finalmente decidí que era mejor que me fuera a dormir, me tumbé en la cama, sin arroparme, y me abracé con fuerza a la almohada mientras miraba a la calle por la ventana, veía pasar los coches, donde iban persona ajenas a mí, con sus propias preocupaciones y problemas. Y yo en mi cama, una mocosa masoca de quince años que no tiene mejores cosas que hacer que decir que su vida es una mierda.
Que alegría, da gusto mi manera de aprovechar el tiempo.
Me arropé hasta la cabeza y me hice un ovillo, luego las lágrimas manchadas de odio y rabia recorrieron mis mejillas. Lo último que recuerdo era que cerraba con fuerza los ojos, y apretaba con fuerza la mandíbula y los puños. Al fin me dormí.

Impulsos.

- ¿Tú crees que con lo rápido que pasa el tiempo, que mañana mismo si lo quiere el destino me puedo morir, me voy a parar a pensar en las consecuencias de mis actos?
- No.
- Exacto.

9 de septiembre de 2010

Olvidémoslo, no importa el qué, pero olvidémoslo.

- No estés mal.
- Vale, espera a que me ponga a dar saltos de alegría.
- Hay más peces en el mar, además sabes que te quiere y que lo hace por tu bien. 
- ¡Me da igual, si me ha jodido, que siga haciéndolo, que es lo que quiero!
- Eso se lo tienes que decir a él, no a mí.
- Lo sé, pero bastante he tenido ya por hoy.

Supongo que pido demasiado.

Ayer estaba muy raro (otra vez, ya se me hacía extraño no ver su otra personalidad), por suerte le conozco lo suficiente como para saber que él es así y no me preocupan demasiado sus cambios de humor. Pero no tener su apoyo de forma incondicional quieras o no me duele, es muy triste tener que pedirle un abrazo a alguien, pero más triste aún es que esa persona te lo rechace. De todos modos, no me preocupo, porque sé que es así, ni me como la cabeza ni mucho menos, pero me gustaría sentirle más cerca de lo que normalmente está, y lo que es más importante, de forma constante.

8 de septiembre de 2010

Podríamos imaginar lo que pasaría después.

Me gusta delirar, pensar que estás aquí, junto a mí, dándome más calor que esta docena de mantas que tengo encima, porque estamos tan cerquita que nuestros gélidos pies se rozan, y nos produce tantas cosquillas que nos reímos como locos, y parece que nada importa y que sólo nos tenemos el uno al otro, en una tarde lluviosa y fría donde nuestros corazones, (bum, bum) se calientan mutuamente.

4 de septiembre de 2010

Tengo miedo.

No sé de qué, ni de quién. Es un miedo distinto al que he experimentado en tantas otras ocasiones. Es un miedo lleno de frustración y nostalgia, un miedo que se esconde pero es tan grande que sobresale, un miedo huidizo, rencoroso, odioso. Y me causa una sensación de vacío tan desagradable. No tengo a nadie. Y parece que tiene que ser ahora, de golpe, cuando me de cuenta. Empieza a volverse todo triste y no sé, tal vez he empezado a no esperarme nada de nadie. Es un asco.

3 de septiembre de 2010

Gracias por estos 6 meses.

Empezaré por el principio.
No recuerdo exactamente cómo nos conocimos, ni el momento en el que te agregué, si fui yo o fuiste tú. Ni quién habló primero con quién, pero tampoco importa, dicen que los mejores comienzos son los que pasan desapercibidos. Y al nuestro le pasó eso. Quizás, intuyo, que un día cualquiera nos dio por hablar, y descubrimos entonces la cantidad de cosas que tenemos en común. Y yo, que soy una persona que confía muy rápido en la gente, te conté mis problemas, y tú a mí los tuyos, y vimos que coincidíamos en más cosas de las que nos esperábamos (espero que sepas a lo que me refiero). A partir de ahí nos fuimos haciendo inseparables. Después, el día de la fogata esa en San Fernando, no recuero bien el nombre (yo me entiendo), nos vimos, nos dimos un abrazo y hablamos un poquito. Podría decirse que esa fue la primera vez que nos vimos y nos sirvió para estrechar lazos y conocernos más.
Luego coincidimos alguna que otra vez en el Conquistadores y un día de esos tantos, os vi, y empezamos a hablar, yo iba con mis otras amigas, que en ese momento no estábamos en nuestro mejor momento, y cuando me despedí de ellas me fui a las escaleras donde estabas tú con Bea, y os dije que me había acercado a despedirme de vosotras, que me iba a la parada a coger el autobús, y vosotras amablemente os ofrecisteis a acompañarme.  
Recuerdo perfectamente ese ratito.
Nos reímos un montón. Y le pedimos al hombretón ese que nos hiciera una foto, y entre que cogió el móvil del revés, no sabía cuál era el botón y nosotras descojonándonos en sus narices, no hubo demasiadas fotos decentes (aquello parecía una cámara oculta).
Aunque al menos conseguimos nuestra primera foto juntas, y que en su tiempo duró mucho de principal porque siempre me ha encantado, la verdad.
A partir de ese momento, que nos llevábamos super bien, y que yo ya estaba bastante harta de mis otras "amigas", decidí que iba a empezar a salir más con vosotras, que además me lo pasaba genial, y así fue, dejé de juntarme con las otras y empecé a salir contigo y tus amigas.
Con el tiempo no sé qué nos pasó, voy a llamarle lapsus, despiste, confusión, cualquier cosa. Pero dejamos de juntarnos sin motivos aparentes. Y yo fui juntándome con gente de San Roque que empezaba a conocer.
Un poco más adelante, el destino quiso que volviéramos a encontrarnos y bueno, a mí ya no me hacía mucha gracia verte, porque sinceramente la relación había dejado de ser lo que era después de todo ese tiempo, que a penas fueron varias semanas pero llegamos a borrarnos del Tuenti y cosas muy feas. Bueno, como iba diciendo el destino (o la casualidad) quiso que volviéramos a encontrarnos, y sucedió varias veces, porque tú eras amiga de gente de San Roque con la que yo salía y pues eso, empezaste a salir con nosotros junto con Irene y Paula. Nos vimos en el torneo en Nuria Cabanillas y a penas nos dirigimos la palabra, (por no decir que al principio ni los dos besos del saludo). No fue hasta un día en la Alcazaba, debido a que yo ya te conocía lo suficiente, y pude ver que te encontrabas mal (yo también lo estaba y sé que pudiste notarlo) cruzamos varias miradas tristes, y ya cuando nos íbamos, me preguntasteis que qué me pasaba, y yo que nada, que el amor es jodido (muy jodido) y os pregunté a vosotras, y más de lo mismo, aunque yo ya podía imaginarme por donde iban los tiros, y tú tampoco necesitabas imaginar mucho. Total, que hablamos un poco, nos desahogamos y acabamos en un abrazo, que si te digo la verdad llevaba mucho tiempo deseando que eso ocurriese, porque era muy incómoda la situación y yo no te guardaba ningún rencor. Entonces volvimos a agregarnos al Tuenti, a volver a hablar como siempre, a compartir secretos, risas, llantos, a compartirlo todo. Como siempre habíamos estado, y situación que no debió de cambiar nunca, pero yo soy de las personas que piensan que todo ocurre por alguna razón, que pocas veces juega un papel importante la casualidad, y si aquello pasó, fue porque tenía que pasar, y si ahora estamos así fue gracias a aquello, y que seamos una pandilla tan grande y que nos queramos tanto, y estemos tan unidos, todo es gracias, en parte, a lo que ha pasado tiempo atrás haya estado bien o mal. Lo que importa es el presente, y soy tan feliz que no me arrepiento de nada (sí, has leído bien, absolutamente de nada).
Pues bueno, por donde iba, después de todo ese malentendido volvimos a ser las de siempre, a diferencia de que estábamos más unidas. Y llegó mi cumpleaños, convirtiéndose gracias a vosotros en uno de los días (sin exagerar) más felices de mi vida. Sólo un gilipollas se encargó de chafarme lo poco que podría haberme aportado, que mínimo era celebrar el cumpleaños junto a todos, pero definitivamente él es un caso a parte y mejor ni nombrarlo.
Total, que me lo pasé de maravilla, y me hice miles de fotos con todos, y como no podía ser de otra manera me hice fotos contigo. Después de todo eso, y una vez que ya estábamos completamente perdonadas mutuamente volvió todo a una normalidad increíble, llegaron días de inmensa felicidad.
De risas en tu casa, con las salchichas sabrosas, lechosas, deliciosas, masticables, lamibles, comibles, etc.
De días en la Alcazaba, matando el aburrimiento por no matar a otras personas (Novia, ya tú sabes) o apartadas de los demás, contándonos nuestros secretos, nuestras cosas, ayudándonos, apoyándonos, (riéndonos).
De días en el Vive la Noche, con chorradas como ninguna, y risas, muchas risas (¿cuándo no?).
De días en Pardaleras y alrededores (con muerdos incluidos).
De días en San Francisco, liándola con cualquier tontería que se nos ocurría, ¡y adivínalo! (más risas, oh... y picos).
De ese día en la playa, especial como ninguno, (irrepetible). 
En resumen, que eres mi TODO joder. Esa persona que ha estado ahí a contracorriente, sin importar la situación, con una sonrisa dibujada en su cara, con un abrazo y un beso para alegrarme, has estado apoyándome en los peores momentos, y has compartido conmigo tus carcajadas y tus tonterías. Has sabido abrirme los ojos cuando era necesario, cuando necesitaba un poco de sinceridad, cuando había perdido el rumbo. Tú has estado siempre ahí. Y jolines Novia, que una persona como tú no se encuentra todos los días, que eres única, especial, increíble.  
Eres mi Novia y no hay nadie como tú.
QUE TE QUIERO CON LOCURA.
Unas gracias se quedan cortas, igual que decir que eres mi todo, mi vida entera, eso casi no sirve, porque se queda muy corto.
Pero de todos modos voy a darte siempre las gracias, que no son pocas cosas las que has hecho y haces por mí, y que sepas (y nunca se te olvide) que esto es un siempre, que vas a tenerme siempre a tu lado, para desahogarte, para reírte, para llorar...  
Para todo vas a tener aquí a tu Novia, siempre, ¿vale?
Que doy gracias por haber encontrado una Novia como tú.
Pues eso mi vida, mi buenorra, mi amor, mi todo y mucho más. 
Que te amo.

2 de septiembre de 2010

Aunque yo sólo te quiera a ti.

No pasa nada, no hay de qué preocuparse.
Hay más peces en el agua.
O más patitos.

¿Salimos a ver la lluvia caer sobre nuestros cuerpos?

Estoy pensando, quiero pensar y deseo pensar que hoy voy a decirte que te echo de menos, y que te llevo echando de menos desde hace más tiempo del que podrías imaginarte. Ahora vengo del frío mundo de fuera y necesito que me hagas un sitio a tu lado. Necesito olvidar, olvidarme. Tengo una herida en la espalda debido a que me cortaron las alas de un navajazo. Ahora simplemente déjame como aquellas tardes y aquellas noches jugar con tu pelo, que tus caricias y las mías se fusionen al compás de nuestros cuerpos hasta que podamos llegar a sentirnos como una sola persona. Necesito que me mires a los ojos como nunca y me digas: "juega despacio, juega sin miedo". ¿Un secreto? sólo tú y yo ¿Te arriesgas? sólo tú y yo. Quiero salvarte de tu confusión aunque sigo sin atreverme, deja que me duerma esta noche entre tus brazos, la perfección se alcanza en el diez, sólo tú y yo.

1 de septiembre de 2010

¿Y sabes qué es lo más gracioso?

Que sé que tú ni te imaginas todo esto. Que no eres tonto, aunque pienses que yo sí. Y en el fondo ambos somos demasiado listos. No te haces ni una idea de todo, todo, lo que he hecho y sigo haciendo. De las mentiras, de la rabia, del esfuerzo, del empeño, de las ganas, de los celos. Pero sobre todo mentiras. Vives en una burbujita que yo misma he creado dándote a entender que nada me importa, ni tan siquiera tú. Cuando te des cuenta de eso y mucho más sabrás, si eres un poco inteligente, que cualquier día, a cualquier hora, me puedo ir de tu vida tal y como llegué, sin esperarlo, con fuerza, y de repente. Pero tranquilo, para ese día ya habrás descubierto que es inevitable cogerme cariño y cuando me vaya ya me conocerás lo suficiente y sabrás qué hacer para que vuelva. El problema es que he sido yo la que te ha cogido cariño, y tú el que andas sobre la cuerda floja. Estoy deseando echar a correr y que me pierdas de vista, pero estoy segura de que me conoces tanto como para saber qué hacer para que vuelva y en cambio, mis métodos para que tú no te vayas dejan de ser efectivos por momentos. Cualquiera envidiaría tus oportunidades, pero no tu forma de aprovecharlas.
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Las personas estamos condenadas a ser libres, porque una vez que estamos en este mundo somos responsables de todo lo que hacemos. No importa que nos amen o nos critiquen, que nos respeten, nos honren o nos difamen, que nos coronen o nos crucifiquen, porque la mayor bendición que hay en la existencia es ser tú mismo.