Bienvenidos a mi rincón secreto (o no tan secreto), el lugar donde mezclo pomelo con caramelo, y añado varios cubitos de hielo. Para que lo ácido sea algo más dulce, y el frío haga todo un poco más a mi manera. El resto de mis sentimientos se encuentran guardados en las cajas de zapatos, debajo de mi cama, pero no se lo contéis a nadie.


9 de septiembre de 2010

Olvidémoslo, no importa el qué, pero olvidémoslo.

- No estés mal.
- Vale, espera a que me ponga a dar saltos de alegría.
- Hay más peces en el mar, además sabes que te quiere y que lo hace por tu bien. 
- ¡Me da igual, si me ha jodido, que siga haciéndolo, que es lo que quiero!
- Eso se lo tienes que decir a él, no a mí.
- Lo sé, pero bastante he tenido ya por hoy.

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Las personas estamos condenadas a ser libres, porque una vez que estamos en este mundo somos responsables de todo lo que hacemos. No importa que nos amen o nos critiquen, que nos respeten, nos honren o nos difamen, que nos coronen o nos crucifiquen, porque la mayor bendición que hay en la existencia es ser tú mismo.