Bienvenidos a mi rincón secreto (o no tan secreto), el lugar donde mezclo pomelo con caramelo, y añado varios cubitos de hielo. Para que lo ácido sea algo más dulce, y el frío haga todo un poco más a mi manera. El resto de mis sentimientos se encuentran guardados en las cajas de zapatos, debajo de mi cama, pero no se lo contéis a nadie.


9 de septiembre de 2010

Supongo que pido demasiado.

Ayer estaba muy raro (otra vez, ya se me hacía extraño no ver su otra personalidad), por suerte le conozco lo suficiente como para saber que él es así y no me preocupan demasiado sus cambios de humor. Pero no tener su apoyo de forma incondicional quieras o no me duele, es muy triste tener que pedirle un abrazo a alguien, pero más triste aún es que esa persona te lo rechace. De todos modos, no me preocupo, porque sé que es así, ni me como la cabeza ni mucho menos, pero me gustaría sentirle más cerca de lo que normalmente está, y lo que es más importante, de forma constante.

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Las personas estamos condenadas a ser libres, porque una vez que estamos en este mundo somos responsables de todo lo que hacemos. No importa que nos amen o nos critiquen, que nos respeten, nos honren o nos difamen, que nos coronen o nos crucifiquen, porque la mayor bendición que hay en la existencia es ser tú mismo.