Bienvenidos a mi rincón secreto (o no tan secreto), el lugar donde mezclo pomelo con caramelo, y añado varios cubitos de hielo. Para que lo ácido sea algo más dulce, y el frío haga todo un poco más a mi manera. El resto de mis sentimientos se encuentran guardados en las cajas de zapatos, debajo de mi cama, pero no se lo contéis a nadie.


29 de octubre de 2010

Perspectivas.

Estoy intentado buscarle un nuevo sentido a mi vida.
No sé cómo conseguirlo, ni qué hacer, ni en el caso de que definitivamente decida cambiar de camino, ¿hacia dónde dirigiré mi rumbo?
Tú siempre habías sido mi estrella, mi foco, algo que me iluminaba y conducía por los senderos llanos y sin piedras, donde la hierba no era muy alta y se oían a los pájaros cantar dulcemente.
Pero desde que no veo tu luz parece que voy mal encaminada. 
Estoy dando tumbos, no encuentro ninguna meta ni destino. 
No logró la motivación necesaria para avanzar. No te veo brillar.
Mi camino ahora es pedregoso y las espigas me llegan a la altura de mis rodillas, me cuesta gran esfuerzo avanzar y no sé ni a donde me dirijo. Los relámpagos me atormentan y las nubes negras me sumergen en una oscuridad que me adormece, que me quita el ánimo.
No quería decirlo, pero creo que estoy perdida. 
Sí, me encuentro realmente perdida sin ti.
Necesito que te enciendas y brilles con todo tu esplendor, que me guíes, o que aunque no me digas lo que debo hacer, (porque nunca lo has hecho), al menos que sí me digas qué no debo hacer, y todo será más sencillo. Yo, a cambio, podría hacer muchas cosas por ti.
Tan sólo tienes que prometerme:
Que no me soltarás de la mano.
Que no te apagarás.
Que no te irás.
A partir de hoy decido cambiar mi vida.
Me replantearé seriamente lo que quiero.
Si es o no estabilidad, y cómo conseguirla.
O si en realidad, lo que me hace falta,
es seguir en pause o en to be continued.

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Las personas estamos condenadas a ser libres, porque una vez que estamos en este mundo somos responsables de todo lo que hacemos. No importa que nos amen o nos critiquen, que nos respeten, nos honren o nos difamen, que nos coronen o nos crucifiquen, porque la mayor bendición que hay en la existencia es ser tú mismo.