Bienvenidos a mi rincón secreto (o no tan secreto), el lugar donde mezclo pomelo con caramelo, y añado varios cubitos de hielo. Para que lo ácido sea algo más dulce, y el frío haga todo un poco más a mi manera. El resto de mis sentimientos se encuentran guardados en las cajas de zapatos, debajo de mi cama, pero no se lo contéis a nadie.


3 de octubre de 2010

Todo es una mierda.

Me estoy hundiendo en mi propia mierda, en mi propio odio
Me consumo como esos estúpidos palitos de incienso que se van haciendo ceniza conforme se van quemando, al mismo tiempo que dejan un aroma relajante, con la diferencia de que yo, me voy consumiendo lentamente y haciéndome cenizas, pero no dejo tras mi paso nada agradable.
Sino al revés, dejo mierda por donde paso. 
Intento hacer algo bien, arreglar las cosas, que todo sea un poco mejor y lo que consigo es joderlo todo. 
Pienso que ha avanzado un paso hacia adelante y en realidad he retrocedido. 
Todo esto mientras camino y me sigo ahogando en mi odio, en mis miedos, en mi impotencia, definitivamente en mi mierda, en la que yo creo y luego no soy capaz de alejar de mí. 
Siento que me estoy muriendo por dentro, que tengo el corazón podrido
Quiero que nada me afecte, estar siempre alegre, divertirme y reírme. 
Pero no, no es así, ni estoy así. 
No quiero que nadie se preocupe por mí ni se compadezcan, pero quizá lo necesito
No encuentro ni consuelo, ni soluciones, ni nada que me llene ni me haga sonreír, y si llegase a buscar o a perseguir eso (llamémoslo mi felicidad) estaría caminando hacia atrás, con mi maldito complejo de cangrejo que tantas veces he nombrado. 
No estoy a gusto conmigo misma, ni con el resto de personas. No estoy conforme con nada. No soy feliz, ni tengo tu apoyo cuando en realidad es lo único que me haría sentir un poco mejor, pero las cosas son así.
De aquí a unos días tendré a mi alrededor tanta mierda que no seré capaz de escapar, y entonces será cuando esté perdida de verdad y no tenga escapatoria. 
Me estoy destruyendo a medida que pasa el tiempo y ya no soy yo. 
Vuelvo a ser la que desapareció hace tiempo para dejarme sonreír y que ahora vuelve para dibujar lágrimas a sus anchas.
La que no quería salir de casa. 
La que no quería ver ni estar con nadie. 
La que se escondía en su caparazón por miedo a que le hicieran daño. 
La que se echaba agua oxigenada en sus heridas para que se curaran cuando en verdad las cicatrices acababan doliendo más. 
Y quizá hasta eso me gustaba, me recreaba en mi propio dolor y en el ajeno.
Me torturaba. Como estoy haciendo ahora.

2 comentarios:

  1. Intenta olvidarte de todo durante un momento. No pienses, cierra los ojos, queda la mente en blanco. Abrelos y sonrie. Sí, sonrie por nada... Sal a la calle con esa sonrisa y deja que el mundo entero se pregunté porqué.
    No te ahogues en nada, si sabes que dentro de unos dias vas a estar rodeada de mierda; adelantate al acontecimiento. Piensa que de errores se aprende, que en la vida todo pasa... Vuelve a ser la niña alegre y alocada que conocí, no es tan dificil, la sigues llevando adentro tuya. (:
    "Quiero perder todo el miedo que acompaña,
    que bloquea y que me engaña y que no me deja ser" (8)(;

    ResponderEliminar
  2. Gracias mi vida, pero lo he intentado y quizá no sea tan fácil, puede que hasta sea demasiado tarde. Comprende que es como si en estos momentos me faltara la parte alegre de mí porque se ha ido.

    ResponderEliminar

Mi foto
Las personas estamos condenadas a ser libres, porque una vez que estamos en este mundo somos responsables de todo lo que hacemos. No importa que nos amen o nos critiquen, que nos respeten, nos honren o nos difamen, que nos coronen o nos crucifiquen, porque la mayor bendición que hay en la existencia es ser tú mismo.