Bienvenidos a mi rincón secreto (o no tan secreto), el lugar donde mezclo pomelo con caramelo, y añado varios cubitos de hielo. Para que lo ácido sea algo más dulce, y el frío haga todo un poco más a mi manera. El resto de mis sentimientos se encuentran guardados en las cajas de zapatos, debajo de mi cama, pero no se lo contéis a nadie.


28 de noviembre de 2010

Cosas importantes y no tan importantes.

Ya es domingo, que fin de semana tan raro.
Castigada sin salir, pero sin haber pisado la casa prácticamente.
Días en los que la gente que realmente está ahí se hace notar más que nunca.
Ya me han dado las notas, aún no se las he enseñado a mi madre, se las daré el martes, que es cuando tiene la reunión y tiene que saberlas sí o sí. No me apetecía en absoluto quedarme sin Internet este fin de semana. Creo que mi madre va a decepcionarse bastante con los resultados, pero durante toda la evaluación he ido previniéndola de lo que podía encontrarse, porque este curso me está costando más que nunca. No me entra nada en la cabeza, la tengo saturada con chorradas que no me llevan a ningún sitio y mi capacidad de concentración es nula, como en clase, me entra sueño y no soy capaz de enterarme de nada. Y aparte de eso estoy borde, irascible, esquivo el posible contacto con la mayoría de personas. En fin.
El miércoles tengo el exámen de recuperación de historia. Que me tiene frita, por cierto. Me entero del transcurso de los hechos y todas esas mierdas, pero me resulta casi imposible memorizar y relacionar las fechas, son demasiadas, me saturo, no soy capaz. Espero aprobar. Me niego a ir en Junio a las recuperaciones, ni muerta.
Probablemente ahora ya ni actualice la mayoría de fines de semana, mi madre dará de baja Internet en casa en cuento le lleguen a sus manos mis mediocres notas, una putada, pero es lo que hay. Sobreviviré.

25 de noviembre de 2010

Ya no son sólo palabras.

Hoy sin saber cómo ni por qué me acordé de ti.
Y busqué en mi libretita, esa de hojas gruesas y portada de plástico transparente, con los dos elásticos grises a los lados a modo de cierre, algún indicio tuyo de vida.

¿Sabes una cosa? No sé si me alegró no encontrar nada en las últimas semanas, o me entristeció por el hecho de que esté consiguiendo olvidarte, y en el fondo no quiera, por ninguna cosa del mundo.

O puede que sí.

Ni lo bueno es tan bueno, 
ni lo malo lo peor.

21 de noviembre de 2010

Esto es todo.

No sé por donde empezar, hace un momento se me pasaban un montón de cosas por la mente, y ahora, que me dispongo a ponerlas aquí y a aclarar varios asuntos es como si mi cabeza se hubiera quedado desértica y todo lo que hace unos pocos minutos me perturbaba hubiera desaparecido a una velocidad pasmosa.

En primer lugar diré que estoy satisfecha conmigo misma. No orgullosa de todo en general pero sí de algunos aspectos. Tampoco me siento demasiado mal por nada. No es que sea raro, es una sensación un poco distinta, eso sí, pero no me preocupa.

Comenzaré diciendo que hace un par de días que he dado de baja mi Tuenti. A partir de ahora estaré en contacto por medio de mi teléfono fijo/móvil o gracias a mi correo electrónico, que sólo me permiten revisar los fines de semana salvo excepciones. También tengo que añadir que nadie me obligó a dar de baja dicha red social, pero que gracias a esto ahora me siento menos estresada, y en ningún momento he sentido la tentación de darla de alta, aunque no descarto que lo haga tarde o temprano. En fin, ahora está bien así y así se va a quedar una temporada considerable. 

Como es lógico, haré un esfuerzo para actualizar aquí más a menudo, pese a que los días de diario tenga restringido el acceso a Internet debido a esos dos, o incluso tres suspensos que se me vienen encima. Es ese un motivo por el que no pueda actualizar esto con tanta frecuencia ni abrir mi correo electrónico tanto como me gustaría, y quizá también el motivo principal por el que haya dado de baja mi Tuenti. 

Volviendo a los estudios la verdad es que esta evaluación me la he tomado un poco sabática, pero pienso poner todo mi empeño y esforzarme mucho en la segunda para aprobar con buena nota todas las asignaturas, hasta las que me vayan a quedar o se me den peor, que no son muchas.

Otra cosas de las que me apetecía hablar hoy aquí es de él, que bueno, llevo mucho tiempo sin tocar el tema y de vez en cuando no está mal replanteárselo. He de decir que ha pasado a un segundo plano, puede que incluso tercero. No digo que ya no visite su perfil del Tuenti, que ahora que lo pienso básicamente no lo hago porque ya no puedo. Pero ya no tengo esa obsesión enfermiza por todo lo que le rodea. Nada de eso, de vez en cuando me da por leer mensajes antiguos, pero sólo por leer su nombre, que me gusta. También sigo teniendo esa angustiosa sensación de tenerle cerca por su olor, cuando en realidad hace días que no sé nada de él. Pero eso es algo de lo que me he concienciado que tardará mucho en cambiar, y ya no me quita el sueño. Ahora, es como si dejara que pasara un poco el tiempo, y he llegado a la conclusión de que en esta vida no recibimos ni recompensas ni castigos, simplemente hay unas consecuencias que pueden ser buenas o malas.

Centrándome en el día de hoy estoy bien anímicamente. Me he levantado a eso de las diez y media y no tenía hambre, así que no he desayunado, he cogido algunos libros y me he ido al salón a estudiar, olvidándome de todo por completo. Creo que si todo el tiempo que me pasaba en el ordenador lo invierto en estudiar me va a ir increíblemente bien, estoy orgullosa de esto.

Y bueno, para acabar, voy a hablar de algo de lo que no pensaba hablar, pero que lo veo en parte necesario. Ella, que cada vez me demuestra más todo lo que vale, que no es poco, y me siento enormemente feliz de que hayamos aclarado algunas cosas y saber que sigo contando con ella, que en realidad nunca lo dudé del todo, pero hay cosas que quieras que no hacen daño. Y aunque quiera dar la impresión de que no, de que soy una piedra, en este caso, las piedras también lloran.

Sin más me despido, puede que esta noche escriba algo más si hago algo interesante por la tarde, que me gustaría, para desconectar. También añado que puede que el blog tome un rumbo un poco más personal tipo diario, pero bueno, no me preocupa que la gente siga leyéndolo, sigue siendo lo que pienso y cómo me siento, y si a alguien sigue importándole o es lo suficiente cotilla como para seguir pasándose por aquí, que sepa, que siempre va a ser bienvenido. Un saludo.

14 de noviembre de 2010

Empatía, por favor.

Me revienta las entrañas pensar que creéis saber algo de toda esta puta mierda. 
Que deis por sentado las cosas cuando ni siquiera os habéis molestado en preguntar, cuando os la sopla, pero claro, es tan fácil hablar… 
Cuanto más estrecha tenéis la mente más ancha tenéis la boca. 
Porque de verdad os lo digo, no os hacéis ni una pequeñísima idea de la milésima parte de toda esta historia. 
De todo lo que me trago, de todo lo que sufro, de toda la rabia que sigo escupiendo o arrojando a mi interior para que me vengáis con estupideces como esta. 
Que ya no somos críos ostias. Que no podéis juzgar así como así. 
Sin ponerse en el lugar del otro y preguntarse: “por qué”. 
Porque no. Porque no es justo.

Porque no entendéis nada ni lo vais a entender jamás.

9 de noviembre de 2010

Inclemencias.

Las lluvias torrenciales mezcladas con ácido comenzaban a causar estragos en mi mente, inundaban y se llevaban todo hasta los más recónditos e inciertos rincones, dejándo un ambiente desolador. Los vientos azotaban las ideas y los escurridizos pensamientos intentaban esconderse, resguardándose bajo las fachadas de los grandes edificios que yo misma había construido, bajo mis principios. Los volcanes comenzaban a entrar en erupción amenazando con convertirlo todo en cenizas casi al mismo tiempo en que los tsunamis arrancaban y se llevaban tras ellos cualquier cosa que encontraban a su paso. Los huracanes iban y venían haciendo remolinos y mezclándolo todo, como si de una gigantesca licuadora se tratase.
Y ahora, ahora vienen los terremotos.

8 de noviembre de 2010

Oh, oh, hay un problema.

Y te explico cuál es: mi corazón va en serio. 

Bueno, realmente ese no es el problema, ni siquiera sé si es ése concretamente un problema, o si en cambio tú eres el problema. Porque mi corazón quiere una cosa, y como no podía ser de otra manera mi cabeza quiere otra. Y para colmo mi corazón se encuentra en, llamémoslo proceso de desentendimiento de todo, mientras lo concreta todo en ti.

Que joder, me sorprende lo a pecho que se tomó mi mente, aquella vez hace no mucho que dije, que quería las cosas cambiaran. Mira si han cambiado, tanto que tengo miedo dejar atrás mi pasado, junto a mis recuerdos y a mis sentimientos en trance, en coma, casi en estado vegetal. Porque no estoy segura si quiero un cambio, ahora que lo tengo en mis narices, que puedo casi palparlo, no sé si sabré tenerlo en cuenta sin arrepentirme después. No quiero tener que aceptarlo para dar luego marcha atrás destrozándolo absolutamente todo tras mi paso. 

Quiero estar realmente segura, si doy este paso, que sea tanto bueno para mí como para las personas a las que le influya, que no tendría porqué influir a nadie, pero influye. 

Todo está conectado. 

Un paso en falso y puedo tener ante mí la cagada universal. O un paso en condiciones y las sombras y los miedos, y la tristeza y la nostalgia desaparecerán. 

Ya veis, es sólo un paso, pero hay tanto en juego...

Y paso de hablar de mí para hablar de ti, porque sinceramente yo me importo una grandísima mierda comparado con lo que me importas tú, y bajo ningún concepto podría permitirme hacerte daño.

Entonces vuelvo a tirar el dado, y sale cruz, y cruz, y cruz, y entonces sale cara y sonrío. Pero pienso en ese cambio y me perturbo. Y sólo pienso en que quiero volver a verte, olerte, tocarte, besarte. Con el jodido cambio rondándome la mente. Pero ya lo dicen, cambiar es progresar.

¿Será esto un progreso?

5 de noviembre de 2010

Ignorantes.

La gente aún tiene el valor de decir que no la cago constantemente, no, no es eso. Que va. Es lo siguiente, una cagada tras otra.
Ya no es que bueno, que en algún que otro momento haga algo mal. Ahora he pasado a meter la pata cada cinco míseros minutos y a pedir perdón, con suerte, y si me importa esa persona, al poco tiempo.
Esto no puede seguir así, no sé la de miles de veces que habré dicho ya esto y me voy hundiendo entre mis cenizas, de los recuerdos que quemé y de los que aún quedan restos en cada poro de mi piel.
Parece que soy una puta emo, todo el día amargada.
O le estoy dando importancia a estupideces y rallándome por todo o me paso todo el día hecho un ovillo en mi cama, apretando con fuerza los párpados y la mandíbula y torturando mis tímpanos con la música a un volumen considerablemente elevado. Eso si no me da por escribir hojas y hojas con mis tormentos, muchos de los cuales ni se me pasan por la cabeza de publicar aquí, por eso tengo esto un poco más abandonado, porque al tener mi diario me desahogo del mismo modo y de forma menos pública que esta. 
Pues eso, que como iba diciendo no sabéis nada de lo que me pasa y pretendéis ayudarme, pensando que lo entendéis todo. Inyectaros un poco de empatía en vena y ya luego si eso hablamos. Que si os cuento mis problemas no es para que vosotros me contéis los vuestros y acabemos haber quién tiene peores problemas, porque eso no es comprender, eso es entorpecer. Si me queréis ayudar a algo que no sabéis ni lo que es, empezando por ahí, limitaros a escucharme, aunque dudo que lo entendáis nunca.

Cambiando de tema, acabo de darme cuenta que mi mayor momento de felicidad se centra en cada mañana, cuando cojo el autobús para irme al instituto a las 7:30 a. m. y durante el trayecto me pongo a escuchar música, con mi pequeño diario sobre mis piernas y un bolígrafo que siempre llevo encima, y una vez así, dejo que mi mente junto con su estampida de ideas y pensamientos fluyan y se escurran entre mis dedos plasmándose en forma de tinta negra sobre papel. Con mi mirada perdida entre las imágenes borrosas que aparecen y desaparecen por el cristal y mis pies apoyados en el asiento de delante. Ahí, justo en ese momento, me siento libre, insmensamente feliz.
Es realmente gratificante. Sentir cómo un papel en blanco y un bolígrafo te entienden y ayudan más que un puñado de ignorantes preguntones que sólo consiguen enfadarte. ¡Qué sabrán ellos!
Por eso, me gustaría pasarme una larga temporada en mi escafandra interna, en mi propia e individual, incomprensible paz interior.
En mi mundo, en mi mente. 
Perderme ahí hasta...
Hasta que vuelvas.
Ya ves lo ilusa que soy, sigo pensando que eso pueda llegar a pasar.
Mi foto
Las personas estamos condenadas a ser libres, porque una vez que estamos en este mundo somos responsables de todo lo que hacemos. No importa que nos amen o nos critiquen, que nos respeten, nos honren o nos difamen, que nos coronen o nos crucifiquen, porque la mayor bendición que hay en la existencia es ser tú mismo.