Bienvenidos a mi rincón secreto (o no tan secreto), el lugar donde mezclo pomelo con caramelo, y añado varios cubitos de hielo. Para que lo ácido sea algo más dulce, y el frío haga todo un poco más a mi manera. El resto de mis sentimientos se encuentran guardados en las cajas de zapatos, debajo de mi cama, pero no se lo contéis a nadie.


23 de diciembre de 2010

Puaj.

Al final mi madre no ha dado de baja Internet, ni lo dará, aunque en el fondo ya sabía que no lo haría. Si os soy sincera todos estos días me he estado conectando pero no he actualizado porque o no tenía nada que escribir o directamente no me apetecía contarlo. Por fin hoy me he animado a resumir estas dos últimas semanas.
Recuperé historia, pero no física y química. Aunque tampoco importa mucho.
A parte de eso, en estas semanas atrás no han pasado muchas cosas. O quizá han pasado tantas que quiero pensar que nada me importa. ¡Qué estupidez! Todo esto es una estupidez. Querer salir a la calle para gritar que todo es una mierda y que se entere la gente de una vez por todas. Que sí, que tiene razón aquella frase que decía: "la vida es una enfermedad mortal de transmisión sexual", exacto, una enfermedad. Una enfermedad que te hace sufrir y las alegrías se cuentan con los dedos de una mano, ¿y para qué? si todos vamos a morirnos tarde o temprano y no habrá nada que haya merecido la pena.
Pero bueno, que me desvío del tema, voy a centrarme en hablar en primer lugar de hace dos semanas exactas, empezaré por el principio. 
Salí feliz, estuve así como dos horas, y acabé rayándome hasta que me fui a casa más temprano de lo normal. El móvil se me quedó sin batería y entre que no me importaba, y no encontraba el cargador he estado incomunicada eso, dos semanas. Encontré el cargador antes de ayer, encendí el móvil y lo normal, algún que otro mensaje de alguna persona importante y llamadas perdidas, esta noche llamaré a algunas de ellas, porque para colmo no tenía ni saldo. En fin, tanta indiferencia va a sentarme realmente mal.
Quitando mi malhumor y mi indiferencia en este tiempo no me ha pasado nada destacable, excepto ayer, que ya contaré más detalladamente si me apetece.
He de decir que siento una mezcla de odio hacia todo, así porque sí, sin motivo, es difícil de tragar todo esto, de veras, no soy capaz.
Tengo miedo, por una vez que creía que las cosas me podían salir bien aparece alguien que las jode, que me viene con sus paranoias (como si no tuviera suficiente con las mías), y me come el tarro, que joder, sé perfectamente lo que hago, lo que tengo que hacer, lo que quiero hacer y lo que no quiero y estoy realmente harta de que la gente se meta en mi vida.
Y no sé, que necesito desahogarme, porque me estoy ahogando muy de verdad, es como si me ahogara en falsedad, exactamente eso. Estoy pensando en volver a dar de alta el Tuenti, en el fondo no quiero, pero empieza a hacerse necesario, de todos modos de vez en cuando me meto en mi otro Tuenti, el que nunca llegué a dar de baja: Ana Bonch. No sé cómo lo tengo configurado, pero si quieren pueden intentar mandarme un mensaje privado.
Más o menos ya les he hablado de las cosas banales, no sé si empezar a hablar de ayer, que remedio, en el fondo me apetece escribirlo porque temo que si no lo hago se me pueda olvidar, y no quiero. Ayer me sentí feliz después de mucho tiempo y al mismo tiempo una hija de puta, y una cabrona, y odie todo y amé a gente a la que hacía tiempo que no amaba, y me di cuenta de cosas que me ponen triste y feliz, y ahora puede que esté más triste que feliz pero lo que pasó ayer sólo lo cambiaría por una cosa, y ni eso, cuántas tonterías digo. Pero bueno es mi blog y pongo lo que me da la gana.
Me siento mal porque ayer me di cuenta de que juzgué mal a alguien que no conocía lo suficiente. En el fondo no creo que la haya juzgado mal, tendría que haberla juzgado peor porque no me creo nada y realmente tendría que haberle dejado menos dudas, pero hay algo que no quiero que haya, hay algo que me atrae y me distancia al mismo tiempo. Hay algo que me da asco. Mucho asco. Creo que es gilipollas. O que yo soy gilipollas y por eso pienso que los demás son gilipollas, que es más probable. Sea lo que sea él es gilipollas, o eso pienso, aunque me equivoque. Algo de él me llama la atención, me hace "tilín" pero no le hago mucho caso a ese "tilín", porque soy tan (no sé qué palabra utilizar) que me puede hacer "tilín" hasta el ser más superficial del mundo, no sería la primera vez. No sé si me estoy desahogando o estoy plasmando en el blog toda la mierda que me inunda, que es lo mismo, pero acho, yo qué sé, que sigo, que eso... que es un gilipollas y yo también y mi objetivo es uno que no es él. O objetivos. Bah, qué más da, mataría a alguien. No me tomen en serio pero mataría a alguien ahora mismo. Necesito un psicólogo. Le necesito a él. O quizá no. No os estaréis enterando de nada pero digamos que son tres tíos y a dos de los cuales los mataría ahora mismo si pudiera. O al menos a uno, o puede que a ninguno. O a los tres, sería lo mejor. Pero como no voy a matar a nadie porque en los reformatorios no hay Internet tendré que seguir diciendo aquí lo mucho que odio a la gente y lo mucho que odio todo, lo descontenta que estoy con mi actitud, con mi comportamiento, con mi indiferencia y con mi ahWPFJWP de amarle y que puaj.
Creo que mejor que no me entiendan, aunque no creo que sean capaces ni intentándolo. Pero eso, no lo intenten, se lo aconsejo. Hace tiempo que nada es lo mismo y que no sé nada.

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Las personas estamos condenadas a ser libres, porque una vez que estamos en este mundo somos responsables de todo lo que hacemos. No importa que nos amen o nos critiquen, que nos respeten, nos honren o nos difamen, que nos coronen o nos crucifiquen, porque la mayor bendición que hay en la existencia es ser tú mismo.