Bienvenidos a mi rincón secreto (o no tan secreto), el lugar donde mezclo pomelo con caramelo, y añado varios cubitos de hielo. Para que lo ácido sea algo más dulce, y el frío haga todo un poco más a mi manera. El resto de mis sentimientos se encuentran guardados en las cajas de zapatos, debajo de mi cama, pero no se lo contéis a nadie.


17 de enero de 2011

Pues eso, y no hay más.

Dios mío, que puto día de mierda. Quién me mandará a mí a ponerme a leer entradas, blogs, y toda esa mierda a la que llaman recuerdos.
¿Soy masoca o qué es lo que me pasa?
Estoy llegando a un punto en el que ya no me entiendo ni yo, me crispo.
Todo es apatía y querer que pase el tiempo lo más rápido posible.

De cada cien mentiras se descubre una verdad.

1 comentario:

  1. Tranquila. Los recuerdos no son malos, solo la forma en que los enfocas y lo que conlleva después.

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Las personas estamos condenadas a ser libres, porque una vez que estamos en este mundo somos responsables de todo lo que hacemos. No importa que nos amen o nos critiquen, que nos respeten, nos honren o nos difamen, que nos coronen o nos crucifiquen, porque la mayor bendición que hay en la existencia es ser tú mismo.