Bienvenidos a mi rincón secreto (o no tan secreto), el lugar donde mezclo pomelo con caramelo, y añado varios cubitos de hielo. Para que lo ácido sea algo más dulce, y el frío haga todo un poco más a mi manera. El resto de mis sentimientos se encuentran guardados en las cajas de zapatos, debajo de mi cama, pero no se lo contéis a nadie.


10 de marzo de 2011

Puede que otro día, si la Luna brilla.

Todo lo que podía darte se lo aposté al destino y lo he perdido.
Estoy entre la espada y la pared, o entre cuatro paredes y rodeada de puertas.
En cualquier caso, estoy atrapada, asfixiándome lentamente.
Cualquier rumbo que tome, cualquier camino, cualquier decisión.
Todo es demasiado determinante, y es necesario que lo haga.
Yo ya di y dejé todo y entregué mi alma al diablo.
La situación empieza a volverse preocupante.

Entonces pongo la música al máximo volumen.
Insonorizo los ruidos que retumban en mi cabeza.
Por un momento dejo la mirada perdida y pierdo el hilo de la canción.

"Es una antítesis, estoy desesperada, mejor ponerme al margen de los
sentimientos que huyen de los miedos que emergen.

Abusaré de la melancolía mientras muere nuestra melodía.

Espinas, garantías, utopías.

Y pienso que si suspiro es porque Cupido me clavó este arpón.

Las carcajadas se convierten en los ecos rotos de mis llantos crujiéndome el tórax."

Y así, a lo tonto, han pasado varias canciones y he llenado la hoja del diario de ralladas, muchas de las cuales ni me molesto en pasar aquí, ya sea porque son demasiado sinceras o directas, o porque no ibais a entender nada, y la gente que las entendiera no es necesario que lo sepa, o sí, da lo mismo, no sé. El otro tanto por ciento o termina en borradores de este blog, por tenerlo en algún sitio, o en mi otro blog, el privado, así que eso, nada más que añadir.

Suele pasar que cuando más cosas tienes que decir menos palabras te salen.

1 comentario:

  1. Como nose que poner aqui, solo te digo que te quiero va? (:

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Las personas estamos condenadas a ser libres, porque una vez que estamos en este mundo somos responsables de todo lo que hacemos. No importa que nos amen o nos critiquen, que nos respeten, nos honren o nos difamen, que nos coronen o nos crucifiquen, porque la mayor bendición que hay en la existencia es ser tú mismo.