Bienvenidos a mi rincón secreto (o no tan secreto), el lugar donde mezclo pomelo con caramelo, y añado varios cubitos de hielo. Para que lo ácido sea algo más dulce, y el frío haga todo un poco más a mi manera. El resto de mis sentimientos se encuentran guardados en las cajas de zapatos, debajo de mi cama, pero no se lo contéis a nadie.


8 de marzo de 2012

Ojalá haya vida después de la muerte.

Y te das cuenta de que no buscas trocitos de carne, sino de cartón, porque las mentiras no estaban tatuadas sino escritas, y si dormíamos dejábamos de poderlas ver o mejor dicho a ver otras completamente distintas. Cada vez estoy más convencida de que nuestra mente es un placebo, que nos hace ver espejismos, realidades a medias, que nos encanta para luego desencantarnos y hacernos ver que la verdad no es esa sino la que nosotros creemos (o creamos), no la que nos dicen o lo que leemos.
Por eso yo leía, en esos trocitos de cartón, y no encontraba tu verdad sino otra, la que yo misma creía estar viendo, cuando lo que en verdad veía era mi propia ilusión, proyectada por mi mente. Interpretaciones falsas, porque no existe.
Espero que vosotros también os deis cuenta de que no existís, antes de estar muertos.

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Las personas estamos condenadas a ser libres, porque una vez que estamos en este mundo somos responsables de todo lo que hacemos. No importa que nos amen o nos critiquen, que nos respeten, nos honren o nos difamen, que nos coronen o nos crucifiquen, porque la mayor bendición que hay en la existencia es ser tú mismo.