Bienvenidos a mi rincón secreto (o no tan secreto), el lugar donde mezclo pomelo con caramelo, y añado varios cubitos de hielo. Para que lo ácido sea algo más dulce, y el frío haga todo un poco más a mi manera. El resto de mis sentimientos se encuentran guardados en las cajas de zapatos, debajo de mi cama, pero no se lo contéis a nadie.


17 de septiembre de 2012

Creo que perdí una pieza de mi puzzle.

No puedo evitar sostener tus manos entre las mías y romperme a llorar. Miles de emociones recorriendo mi sistema nervioso que desembocan en mis ojos húmedos, mostrando una mezcla de ira e impotencia. La forma más cruel de transportarme desde una felicidad tímida escondida entre biombos de mentiras hasta una realidad fría y dura. Dibujo banalidades en un folio en blanco, mientras inconscientemente evito romper las telarañas de unos recuerdos que me da miedo desenterrar. Todo es tan efímero que hasta una ilusión puede disiparse en milésimas de segundo. Cierro la puerta para dejar abiertas las ventanas que me permitan observar el panorama exterior, pero sigo encerrada en mí misma. Quítate de ahí y deja paso, que ya no eres tan importante ni te mereces más disculpas. Deja de usar un corazón de arcilla para hacer figuras que luego dejas caer al suelo. Porque disfrutas más rompiendo lo que en su día creaste que disfrutándolo como algo que te pertenece. Será verdad eso que dicen que todo lo que poseemos acaba poseyéndonos y de tanto quererte dejé de ser mía, me volví irreconocible. Me di cuenta de que por dentro seguías siendo esa persona oscura que en su día creí iluminar, y ahora eres el causante de mis ojeras y mi insomnio. Quiero salir de estas arenas movedizas y nadie me tira una cuerda para ayudarme, dicen que estoy demasiado loca.

10 de septiembre de 2012

Nota de suicidio II

Llevo tanto tiempo sintiendo un vacío enorme dentro de mí que ya me estoy planteando amueblarlo, ponerle algunos cuadros o un jarrón con flores para que quede algo más bonito, decorarlo un poco nada más. Y al rincón de pensar, ya que estamos renovando, pintar de colores más alegres las grises paredes y añadirles un par de frases profundas para ayudarme a orientar mis pensamientos negativos y autodestructivos hacia otros más optimistas. Nunca me imaginé en esta situación. Miro mis manos y no encuentro ningún saliente al que aferrarme para no caer en picado. Quiero pensar que soy fuerte y que podré con esto sea cual sea el desenlace. Cierro los ojos y me veo inmersa en una calma tan apacible que quisiera no salir de ahí nunca, estiro mi cuerpo como si intentase alcanzarte y milagrosamente te toco, miro en tu dirección y te veo tumbado a mi lado con tus preciosos ojos hablándome en un idioma en el que sólo existen palabras bonitas, palabras que te abrazan y espantan a la soledad. Puedo acariciar tu cuerpo, con la yema de mis dedos o con mis propios labios, y regodearme entre tus aromas, texturas y sabores. Puedo hacer cualquier cosa, porque todo es fruto de mi imaginación. No tardo en abrir los ojos y en chocar de bruces contra la realidad, me doy cuenta de cómo poco a poco todos mis errores me están pasando factura, tantos errores con una misma persona que se merece todo lo mejor. Lo mejor. Me retumba en mi cabeza el hecho de no haber sido lo suficientemente buena, de no haberte tratado lo mejor que sabía. Me quedo desorientada y vagando entre las cosas que me gustaría hacer y las cosas que podrían pasar y mi mente me obliga a quedarme a la expectativa. No puedo evitar buscarte en los recuerdos de un futuro que parecía perfecto, cuando todo iba a pedir de boca, como yo digo, cuando éramos uña y carne. Me duele saber que todo ha sido culpa mía; que mis celos y mis inseguridades no sólo acabaron conmigo, sino también contigo. Me arrepiento de las cosas que hice para llamar tu atención pero si supieras cómo me sentía en cada momento me entenderías al menos un poquito. El problema es que no te imaginas lo que te quiero y lo que estoy dispuesta a mejorar y a demostrarte para que vaya bien. No sabes que aún cuando estás a mi lado te noto demasiado lejos, y mi garganta se hace un nudo tan fuerte que solamente tú podrías desatar. Intento no agobiarte para que sea más fácil todo, intento no centrarme en las cosas que quizás te diga la gente para alejarte de mí, intento simplemente confiar en ti y en que todo irá bien. Todavía tu sonrisa me hace olvidarme de todos mis problemas y no voy a darme por vencida en ser yo quien te haga sonreír, porque cuando te dije que sólo me bastaba con verte sonreír me equivocaba, sólo me basta con hacerte sonreír. Porque te quiero.

7 de septiembre de 2012

Nota de suicidio I

Mis manos tiemblan, el reloj ya no hace tic-tac y mi corazón se ha quedado colapsado de sentimientos que me encantaría poder describir pero no soy capaz. Porque describir lo que siento conlleva analizarlo y me da miedo tener que hacerme preguntas que no me creo lo suficientemente valiente para poder responder. Me imagino mis pies chapoteando en la playa, rodeada de un silencio tan absoluto que parece que quiere decirme algo y yo lo ignoro. Ignoro mi soledad, mi falta de autoestima. Ignoro mi propia existencia y la de los demás. Me concentro en el chapoteo de mis pies en la orilla, en el ir y venir de unas olas que me recuerdan a ti más de lo que deberían. Pienso en lo sencillo que podría ser todo si no rondases mi cabeza para llenarla de dudas, o simplemente si no hubiese mil cosas que me recuerden a tus ojos, o a tus manos, o a tu piel. Debo reconocer que nunca hice las cosas bien. Sigo chapoteando aunque ahora me centro en ver mis lágrimas caer y mezclarse con el mar. Me imagino que yo soy una de esas pequeñas gotas y tú eres el inmenso mar que me absorbe y del que me resulta tan difícil salir, porque ya me considero una parte de él. Sé lo que quiero y me resulta tan complicado afrontarlo como dejarlo a un lado. Me encantaría verte sonreír ahora mismo, me conformaría con ver reflejada tu sonrisa en el agua y sé que no es posible. Me esfuerzo en poner mi mente en blanco para fijarme en el atardecer y desearía que anocheciera de golpe para tener la Luna frente a mí contándome mentiras. La Luna siempre me cuenta mentiras preciosas, me encanta oírla una y otra vez; supongo que me pasa igual que contigo. Recuerdo lo mucho que deseaba hacerte el amor en la playa, y por un momento la imagen de nuestros cuerpos desnudos se queda proyectada en mi mente. Miro a todos lados para asegurarme de que sigo sola, como si alguien más hubiese visto lo mismo que yo. Como si fueras capaz por un momento de meterte dentro de esta cabecita para sólo así darte cuenta de todo lo que haces y consigues. Noto el agua cada vez más fría y el temblor de mis manos se transpasa a todo mi cuerpo, que respira por inercia. Acabo tumbada en la playa, inventando la canción perfecta para nuestra despedida, con una mirada vidriosa que nunca más querrías volver a ver.
Mi foto
Las personas estamos condenadas a ser libres, porque una vez que estamos en este mundo somos responsables de todo lo que hacemos. No importa que nos amen o nos critiquen, que nos respeten, nos honren o nos difamen, que nos coronen o nos crucifiquen, porque la mayor bendición que hay en la existencia es ser tú mismo.