Bienvenidos a mi rincón secreto (o no tan secreto), el lugar donde mezclo pomelo con caramelo, y añado varios cubitos de hielo. Para que lo ácido sea algo más dulce, y el frío haga todo un poco más a mi manera. El resto de mis sentimientos se encuentran guardados en las cajas de zapatos, debajo de mi cama, pero no se lo contéis a nadie.


29 de diciembre de 2012

Se llevaron lo que era nuestro, nuestros últimos segundos.

Era evidente que los pulmones acabarían encharcados. Ya no tanto de llorar sino de tragar saliva en lo que tardaba en llegar el siguiente asalto. Era la guerra más dura que había enfrentado conmigo misma. Supongo que era una lucha en la que carecía de aliados y a veces podía llegar a confundir de quién exactamente venían los golpes. Habría podido yo sola. Habría podido desenmascarar las dudas y ponerlas frente a tus narices de tal manera que todo fuese suave como la seda. Quién sabe si no habríamos acabado durmiendo entre incógnitas pero levantándonos abrazados y sonrientes. Aferrados a las manecillas de un reloj que nos empuja a caer en picado, contra el suelo o el uno contra el otro. El paso del tiempo que nos incita a destrozarnos, a recordarnos, a amarnos. Tantas veces deseé que el tic-tac se viera perturbado por el deseo de hacernos felices el uno al otro, que tal contraste por primera vez dejase de estar en mi contra, poder dominar mi propia vida. Poder dejar a un lado el miedo y los errores. Mi respiración intermitente, que tú mismo notabas cuando apoyabas tu cabeza en mi barriga, era la señal de quien está alerta. Me quedaba inmersa en mi propia respiración que parecía hacerse más imperceptible conforme los gritos de mi cabeza iban en aumento. Siempre las mismas preguntas y las mismas respuestas. Los mismos arrepentimientos y la misma impotencia. Las mismas ideas absurdas. La respiración casi no podía oírse. Casi no podía notar que siguiera viva. Supongo que algo muere dentro de nosotros cuando lo habríamos dado todo por detener el tiempo pero éste nos fulmina con su carrera devastadora de los sueños. Qué caro resulta soñar a veces cuando se trata de soñar junto a otra persona.

1 comentario:

  1. Más que encharcados,llenos de tanto oxigeno que te cueste volver recoger aire.Las personas fuertes tambien lloran,pero a mi se me ocurra muchas otras maneras en malgastar esas lagrimas y como hacerte segregar saliva solo con una mirada.Nadie necesita a nadie si se tiene a si mismo,por lo tanto al igual que puedes recibir golpes,puedes devolverlos.¿De que vale mirar el reloj y esperar al tiempo si cada vez que lo miras marca una hora distinta?.El miedo es algo psicologico,pero si tienes miedo agarra o aferrate a la persona que mas quieras y no la sueltes,sientete segura.No te hagas preguntas a respues que ya sabes.Y incluso lo que pensamos que es gratis al final nos sale caro.La gente que merece la pena no hacer sufrir a las personas que quieren ni esperan al último momento,cuando ven que las pierden para empezar a demostrar algo.Las personas cambian,los caminos tambien.Vive a tú manera y se feliz

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Las personas estamos condenadas a ser libres, porque una vez que estamos en este mundo somos responsables de todo lo que hacemos. No importa que nos amen o nos critiquen, que nos respeten, nos honren o nos difamen, que nos coronen o nos crucifiquen, porque la mayor bendición que hay en la existencia es ser tú mismo.