Bienvenidos a mi rincón secreto (o no tan secreto), el lugar donde mezclo pomelo con caramelo, y añado varios cubitos de hielo. Para que lo ácido sea algo más dulce, y el frío haga todo un poco más a mi manera. El resto de mis sentimientos se encuentran guardados en las cajas de zapatos, debajo de mi cama, pero no se lo contéis a nadie.


17 de enero de 2013

Es lo que me queda.

Toqué fondo y la única salida era quedarme allí dormida. No estaba tu espalda para escalar por ella, apoyándome en tus manos por la pendiente escarpada. Tenía demasiadas heridas como para intentarlo, se hacían unas nuevas mientras se abrían otras. Demasiada pus supurando de golpe. Todo estaba podrido e infectado por dentro. Buscaba ayuda en unos ojos que no querían mirar los míos, para curarme. Quería escucharme en voz alta, desnudarme con palabras de sinceridad. Pero la escarpada atrapaba mis voces con sus bordes cortantes. Sólo quería dormir. No quería despertar y no verte, ni verme a mí tan demacrada por culpa de ilusiones sin sentido, de sentimientos que eran mentira, de cinismo en tu sonrisa. Ni siquiera tu sonrisa era mía aunque te saliera estando conmigo. No quiero nada que contenga mentiras. Por eso es mejor que me vaya. Estoy agotada emocionalmente y no me sale escribir más...

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Las personas estamos condenadas a ser libres, porque una vez que estamos en este mundo somos responsables de todo lo que hacemos. No importa que nos amen o nos critiquen, que nos respeten, nos honren o nos difamen, que nos coronen o nos crucifiquen, porque la mayor bendición que hay en la existencia es ser tú mismo.